Palacio – Palermo: 2 x 2

Los delanteros de Boca estuvieron implacables. ¿Fue la despedida de Palacio? Palermo sigue.

 

Como les corresponde a los integrantes de una pareja ideal que sabe que compartirán tal vez la última nochecita juntos, Rodrigo Palacio y Martín Palermo se propusieron gozar a pleno. Y vaya si estacionaron en el éxtasis: hicieron todo lo imaginable de a dos.

Cuando no se sabe si habrá un próximo encuentro, lo mejor es arriesgar para que la despedida -si es que se concreta- no se borre jamás de la memoria.

¡Qué taco de zurda metió Palermo en la apertura de la goleada! Como si fuese un exquisito con los pies. ¡Qué definición certera, a media altura, contra un palo, clavó Palacio! Como si nunca hubiera dudado ante un arquero.

¡Qué zurdazo cruzado, abajo, al palo izquierdo, dibujó el Titán del área en el 2-1! Como si se empecinara en ratificar lo que todo el mundo ya sabe: pelota que anda paseando cerca suyo viaja al gol. Típica virtud de un goleador asesino, impiadoso. Además, no podía fallar porque su compinche, su compañero de andanzas, Rodrigo, la había tocado tras el centro de Ibarra. Una excelente ocasión para demostrar que son compinches hasta en aquellas situaciones casuales.

¡Qué paz inmensa envolvió a Palacio en el 4-1, primero para dejar al arquero desparramado en el césped con un enganche de derecha hacia el medio, después para enviarla a la red con un toque de zurda! Una resolución a su medida, porque se trata de un futbolista que en esa zona caliente enamora si no se deja invadir por los nervios.

¡Qué justo Rodrigo picó para no desperdiciar la buena pared entre Riquelme – Dátolo y el posterior pase de Román! ¡Qué tiempo se tomó Palacio para levantar la cabeza sobre la izquierda y mirar qué sucedía en el corazón del área! ¡Qué bien observó el bahiense! ¡Qué exacto fue el centro del 14 de Boca! El epílogo de esa escena no pudo ser mejor. Porque quien ingresó corriendo y se lanzó en palomita al 5-2 fue… Palermo. Otro no podía ser.

Si el enviado de Lazio que estuvo en la Bombonera observando el partido junto al presidente Pedro Pompilio necesitaba algunas pruebas más para avanzar en la compra del pase de Palacio, ahora seguro que no tiene dudas: Rodrigo es una joya que merece ser bien pagada. ¿Abonarán los italianos los 18 millones de dólares que se vienen rumoreando? ¿Se llevarán a este delantero de 26 años que en tres temporadas y media en Boca ganó media docena de campeonatos, jugó 156 partidos y festejó 70 goles? ¿Hasta qué punto jugará en contra la decisión de Palacio, quien habría resuelto postergar su respuesta a Lazio hasta el 7 de julio, cuando volverá de las vacaciones?

Estos días de reuniones dirán. Boca lo extrañará a Palacio, más allá de esos comentarios criticándole la definición que tanto lo molestaban. Por algo lo despidieron con una ovación gigantesca: “Rodrigo, Rodrigo”. De todas maneras, si el pase se concreta, Boca lo añorará todavía más cuando no lo tenga. Ahí recién se tomará dimensión del verdadero valor de Palacio. Porque si vuela no será nada fácil reemplazarlo. Eso sí, por lo menos, Boca cuenta con una tranquilidad. Palermo sigue. Y si el Titán está, Boca y su historia saben que quedan muchos goles por contar.

~ por rodrigopa14cio en junio 23, 2008.

Una respuesta to “Palacio – Palermo: 2 x 2”

  1. capos lo ree quiero bueno palermo te digo q la verdad sos un pata dura pero sos un capo igual

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